PIEL SUAVE, de Mariel Florentino

Entró Sorpresivamente en aquella alcoba fría, unos ojos celestes y cálidos la recorrieron con su mirada.
Cerró la puerta y caminó hacia los ojos, se sentó y su mano halló el calor que buscaba en la caricia.
Introdujo su cuerpo entre la suavidad de las sábanas de seda y el frío de sus pies fue desapareciendo.
Incómodo, el siamés maulló.
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Gabriela Martty -
Marita Ragozza -
Marta -