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Elogio de la brevedad

HORÓSCOPO, de Amalia Esther Frugoni Zavala

 

¿Qué me hizo permanecer y escuchar? Quizá el ensordecedor silencio, o las ganas de una voz que pronunciara  mi nombre, o la avenida con luces amarillas atizando fantasías de caminarla juntos... precisamente en esa fecha  que quería olvidar.

La locutora tentaba con su propuesta: “De la mano con las estrellas”. Conectados teléfono y radio, dije:   me llamo... nací  el...          

¡Qué bueno! La Luna en Piscis; ascendente en Aries; el Sol... el Sol y la carta dorada, ¡triunfo! El caballero de pie; llega... un ejecutivo, con muy buen pasar. Viajes, muchos viajes... Prepárate a recibirlo; vence  tu  timidez;  renueva  tu vestuario; acepta  invitaciones.  ¡Busca tu destino!

Mis sensaciones colisionaron. Nunca había creído. Y si... probara, como un juego... ¿Qué podía perder...?  De ser cierto, ¿volverían mis sueños?

Salí de compras. Compartí charlas agradables. Frené avances inoportunos.

¡Qué insensatez la mía!   

Al terminar el horario de oficina, hoy -con entusiasmo de ser viernes- esperé el colectivo. Pesados gotones, viento en remolino, tormenta desatada. Busqué refugio en un bar. Lluvia  cada vez más densa; anegamiento de calles y de veredas; natural pirotecnia; todo confabulándose e impidiendo cumplir mi proyecto: estaba presa en el lugar. Las agujas del reloj, desafiantes. Mojada, el cabello desordenado, me sentí torpe, riñendo conmigo.

Alguien bajó de un taxi. Corrí a ocuparlo. Di las señas de un largo trayecto. Ovillada en el asiento cerré los ojos; tenía frío. Tristes vinieron a mí, versos que murmuré escapándolos: ”Oigo las voces que yo pienso, las voces que me piensan al pensarlas.”

Inesperadamente, el conductor remató desde el espejo: “Soy la sombra que arrojan mis palabras.”

Fiel a un impulso inédito, descrucé las piernas acercándome al respaldo delantero... Apoyé los labios en esa media cara visible, desconocida y próxima. (¿Qué estrella me sostuvo de la mano?)

Omnímoda presencia, la palabra habitada cautivó  mi corazón.

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3 comentarios

Sandra -

Amalia, como no podía ser de otra manera saliendo de vos, éste cuento es MARAVILLOSO, se nota en cada palabra tu ternura. Te quiero mucho y seguí así colega.

Horacio -

Muy lindo cuento, Amalia. Como bien parecés decir si el destino existe, si nuestros caminos se van a cruzar con otros, ese futuro cierto está escrito en algún verso.
Por eso leemos tanto.
Besos.
Horacio

teresa de marco -

Amalia: me gustó mucho tu cuento, muy agradable.Te lleva a imaginar esa situación y de repente me encontré en ese taxi. Te felicito. Te quiero mucho. Lily.
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