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UN VACIO, de Carmen María Camacho

  

Toda la noche sentí como un insomnio con ondulaciones lilas y doradas, con un vacío inmenso en mi cerebro, como si mis neuronas hubiesen sido extraídas. Extendí mis extremidades y las sentí livianas, de modo que abandoné las sábanas blancas y me dirigí al jardín en donde acostumbraba a batir sus alas un picaflor verde azulado, extrañaba no verlo. Busqué por todos lados y el picaflor no estaba, el jardín había desaparecido ante mí. Bostecé extendiendo los brazos y me puse a pensar si todavía estaba soñando o ya estaba despierta, pudiendo comprobar al tocarme, que mi cuerpo estaba conmigo, mis manos estaban conmigo, mis ojos tenían la vivacidad de la noche anterior a pesar del insomnio. El jardín había desaparecido en mi presencia. Signos incomprensibles se pintaron en mis ojos y en mi corazón lavando la jauría de sentimientos enclavados en mis entrañas con su alegría dorada y contagiosa. Luego se ausentaron convertidos en luceros, jirones del aire y de la prisa.

Y regresé a la cama....

19/08/2008 16:52 Autor: Minicuentos. ;?> No hay comentarios. Comentar.

UN VACIO. de Carmen María Camacho

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Toda la noche sentí como un insomnio con ondulaciones lilas y doradas, con un vacío inmenso en mi cerebro, como si mis neuronas hubiesen sido extraídas, Extendí mis extremidades y las sentí livianas, así que abandoné las sábanas blancas y me dirigí al jardín en donde acostumbraba a batir sus alas un picaflor verde azulado; extrañaba al no verle.

Busqué por todos lados y el picaflor no estaba, el jardín había desaparecido en mi presencia. Bostecé extendiendo los brazos y me puse a pensar si es que todavía estaba soñando o si estaba despierta, pudiendo comprobar al tocarme, que mi cuerpo estaba conmigo, mis manos estaban conmigo, mis ojos tenían la vivacidad de la noche anterior a pesar del insomnio; el jardín había desaparecido en mi presencia.

Signos incomprensibles se pintaron en mis ojos y en mi corazón, lavando mi jauría de sentimientos enclavados en mis entrañas con su alegría dorada y contagiosa. Luego, se ausentaron convertidos en luceros, jirones del aire y de la prisa. Yo, regresé a mi cama...

20/04/2008 19:19 Autor: Minicuentos. ;?> No hay comentarios. Comentar.


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