<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://minicuentos.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Elogio de la brevedad</title><description>Minitextos sublimes, m&#xE1;gicos,  metaf&#xED;sicos, de ficci&#xF3;n fant&#xE1;stica o cient&#xED;fica, humor y vanidades, negros grises y rosas, etc.</description><link>https://minicuentos.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>EL TERCER GOL, de Graciela Iturburu (R&#xED;o Grande, TF-Arg)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2013/052701-el-tercer-gol-de-graciela-iturburu-rio-grande-tf-arg-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2013/052701-el-tercer-gol-de-graciela-iturburu-rio-grande-tf-arg-.php</guid><description><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: medium; font-family: arial,helvetica,sans-serif;">Inicia de repente una desenfrenada corrida, un gesto de urgencia y exaltaci&oacute;n se dibuja en su cara, golpea suavemente el bal&oacute;n hacia adelante con su mejor pierna: la derecha. Abri&eacute;ndose paso entre los contrarios, su antebrazo golpea un defensor y lo empuja, avanza con la mirada fija en la pelota que pica un poco m&aacute;s all&aacute;. Su deste&ntilde;ida remera naranja se estira con el tironeo de un rival, se suelta y sigue; gambetea un tercero que ven&iacute;a por la izquierda, sin percibir los gritos de su peque&ntilde;a pero enrojecida barra; roza la redonda con su pie izquierdo provocando un trayecto levemente curvo; otro, intenta tirarlo, pero &aacute;gilmente lo esquiva y sigue la corrida reteniendo en su poder la esfera grandiosa. Su carrera veloz deja una estela de polvo tras su paso ligero; un cuarto quiere golpearlo en las piernas para detener la loca embestida, pero con un salto &aacute;gil lo sortea. Ya divisa al arquero, lo ve moverse, calcula la distancia, regula su velocidad, domina el manojo de trapos y medias viejas que hacen de pelota. Amolda el cuerpo, ordena las piernas, con mirada p&iacute;cara ojea al portero. Lo percibe asustado y desafiante; lo sorprende con un golpe lento al palo derecho, un toquecito suave nom&aacute;s, y el c&oacute;mplice bal&oacute;n gira sonriente hacia el tercer gol de la tardecita. Corre. Corre con los brazos enarbolados al triunfo, compartiendo con sus amigos esa gran final. La felicidad los envuelve en un abrazo con euf&oacute;ricos gritos de alegr&iacute;a. En ese apret&oacute;n enmara&ntilde;ado, Carlitos descubre el sudor de su cuerpo y el desgarro fatal de su vieja remera naranja; seguramente en casa le dar&aacute;n un par de protestas, pero eso ser&aacute; en otro cuento, &eacute;ste tiene tiempo completo de festejo a viva voz.</span></strong></p>]]></description><pubDate>Mon, 27 May 2013 17:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>PERPLEJIDAD, de Ra&#xFA;l Brasca</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2011/040201-perplejidad-de-raul-brasca.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2011/040201-perplejidad-de-raul-brasca.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>La cierva pasta con sus cr&iacute;as. El le&oacute;n se arroja sobre la cierva, que logra huir. El cazador sorprende al le&oacute;n y a la cierva en su carrera y prepara el fusil. Piensa:&nbsp;si mato al le&oacute;n tendr&eacute; un buen trofeo, pero si mato a la cierva tendr&eacute; trofeo y podr&eacute; comerme su exquisita pata a la cazadora. </strong><br /> <br /><strong> De golpe, algo ha sobrecogido a la cierva. Piensa: si el le&oacute;n no me alcanza &iquest;volver&aacute;&nbsp;y se comer&aacute; a mis hijos? Precisamente el le&oacute;n est&aacute; pensando: &iquest;para qu&eacute; me canso&nbsp;con la madre cuando, sin ning&uacute;n esfuerzo, podr&iacute;a comerme a las cr&iacute;as? </strong><br /> <br /><strong> Cierva, le&oacute;n y cazador se han detenido simult&aacute;neamente. Desconcertados, se miran.&nbsp;&nbsp; No saben que, por una coincidencia sumamente improbable, participan de un&nbsp;instante de perplejidad universal. Peces suspendidos a media agua, aves quietas como colgadas del cielo, todo ser animado que habita sobre la Tierra duda sin&nbsp;atinar a hacer un movimiento. </strong><br /> <br /><strong> Es el &uacute;nico, brev&iacute;simo hueco que se ha producido en la historia del mundo. Con el disparo del cazador se reanuda la vida.</strong></p>]]></description><pubDate>Sat, 02 Apr 2011 04:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL ORO, de Khalil Gibr&#xE1;n</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2010/011601-el-oro-de-khalil-gibran.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2010/011601-el-oro-de-khalil-gibran.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Cierto d&iacute;a, dos hombres que se encontraron en la ruta caminaban junto hacia  Salamis, la Ciudad de las Columnas. Al mediod&iacute;a llegaron hasta un ancho r&iacute;o sin  puente para cruzarlo. Deb&iacute;an nadar o buscar alguna otra ruta que desconoc&iacute;an.</span></strong></span></p><p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Y se dijeron: "Nademos. Despu&eacute;s de todo el r&iacute;o no es tan ancho". Y se  zambulleron y nadaron. </span></strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Y uno de los hombres, el que siempre supo de r&iacute;os y rutas de r&iacute;os, de pronto,  en el medio de la corriente, comenz&oacute; a perderse y a ser arrastrado por las  impetuosas aguas; mientras, el otro, que nunca antes hab&iacute;a nadado, cruz&oacute; el r&iacute;o  en l&iacute;nea recta y se detuvo sobre un banco. Entonces, viendo a su compa&ntilde;ero  luchando a&uacute;n con la corriente, se arroj&oacute; otra vez al agua y lo trajo a salvo  hasta la orilla. </span></strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Y el hombre que hab&iacute;a sido arrastrado por la corriente dijo: </span></strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">-&iquest;No hab&iacute;as dicho que no pod&iacute;as nadar? &iquest;C&oacute;mo es que cruzaste el r&iacute;o con tanta  seguridad? </span></strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">-Amigo -explic&oacute; el segundo hombre-, &iquest;ves este cintur&oacute;n que me ci&ntilde;e? Est&aacute;  lleno de monedas de oro que gan&eacute; para mi esposa y mis hijos, todo un a&ntilde;o de  trabajo. Es el peso de este cintur&oacute;n el que me condujo a trav&eacute;s del r&iacute;o, hacia mi esposa y mis hijos. Y  mi esposa y mis hijos estaban sobre mis hombros mientras yo nadaba. </span></strong></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="color: #003300;"><strong><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif; font-size: small;">Y los dos hombres continuaron su camino juntos hacia Salamis.</span></strong></span></p>]]></description><pubDate>Sat, 16 Jan 2010 20:38:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA VISITA, de Ricardo Rubio (Buenos Aires)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/111801-la-visita-de-ricardo-rubio-buenos-aires-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/111801-la-visita-de-ricardo-rubio-buenos-aires-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">En 2050 entr&eacute; a la casa y la presencia de las moscas no pod&iacute;a m&aacute;s que predecir una desgracia. La puerta estaba abierta, pero el residuo de antiguas alegr&iacute;as se hab&iacute;a diluido como el sopor de la sopa lejana que era ahora el recuerdo de un vaho h&uacute;medo y musgoso. S&oacute;lo hab&iacute;a c&aacute;scaras olvidadas por la Parca, que siempre recuerda. <br />La que fuera una mano yac&iacute;a despojada de sus nervios, de sus poros, de sus l&iacute;neas premonitorias que acaso presagiaran mi presencia, la extinci&oacute;n del viejo y las moscas que sobrevolaban los huesos, tal vez hasta el anillo que jugaba en la falange, oscurecido a pura sombra. Las cerdas grises, largas y ralas, vueltas sobre s&iacute;, se escurr&iacute;an sobre las baldosas tambi&eacute;n grises. Un libro de Anohuil hund&iacute;a las costillas; recuerdo ese libro que a&uacute;n no le&iacute;. Las moscas no ten&iacute;an un pretexto salvo el cuchicheo, ning&uacute;n prop&oacute;sito m&aacute;s que la curiosidad m&uacute;ltiple de sus m&uacute;ltiples ojos. <br />La podredumbre hab&iacute;a terminado a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando la soledad del anciano empez&oacute; a disimularse en una masa quieta, primero esponjosa, brillante despu&eacute;s y finalmente cenicienta y seca. <br />Ni rastros de los sue&ntilde;os de aquel hombre ni trazas de sus trazos ni visos de sus vicios; ninguna pista de la dicha de los posteriores gusanos, s&oacute;lo la presunci&oacute;n de algunas bacterias inertes entre olores muertos. <br />Y las moscas siguieron riendo mientras me iba, ignorando la futilidad del futuro, diluido, s&iacute;, pero teji&eacute;ndose sin fin. <br />Sal&iacute; de mi casa y volv&iacute; a 2010.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 18 Nov 2009 19:46:00 +0000</pubDate></item><item><title>HISTORIAS DE MUROS Y OTRAS FABULACIONES,  de Clara Lecuona Varela</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/091101-historias-de-muros-y-otras-fabulaciones-de-clara-lecuona-varela.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/091101-historias-de-muros-y-otras-fabulaciones-de-clara-lecuona-varela.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: Arial;"></span></strong><span style="font-family: Arial;"></span></p><p><span style="font-family: Arial;">Abri&oacute; los ojos despacio, era una operaci&oacute;n que requer&iacute;a tiempo y hac&iacute;a muy de cuando en cuando. Un poco de arena se desgran&oacute; hasta el suelo. Record&oacute; cuando era un peque&ntilde;o y el agua rezumaba ox&iacute;geno sobre su cuerpo. Los pies nudosos apretaron la tierra, alz&oacute; uno y otro, sacudiendo el musgo y ech&oacute; a andar en busca de la lluvia.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span></p> <div class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;"> <hr width="100%" size="2" /></span></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Dec&iacute;an: Es raro, tiene un punto sobre la cabeza. No se inmut&oacute; camin&oacute; ajeno a los comentarios. El punto fue aumentando, torn&aacute;base pegajoso. Un d&iacute;a (nadie recuerda cuando) ech&oacute; a volar. Desde entonces los muros sienten fobia por las mariposas.</span></p> <div class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;"> <hr width="100%" size="2" /></span></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Muro detenido y con camisa de fuerza llora, un hombre pas&oacute; a trav&eacute;s y sinti&oacute; una necesidad incontrolable de escribir, el muro nunca supo que este hombre era&nbsp;m&uacute;sico y que la canci&oacute;n provocada por su &uacute;ltima l&aacute;grima ser&iacute;a famosa y conocida en los mejores escenarios del mundo. As&iacute; los peque&ntilde;os al igual que los grandes, por una broma triste del azar pasan a la historia.</span></p> <div class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;"> <hr width="100%" size="2" /></span></div> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Un muro ve y escucha muchas cosas, por eso no es de extra&ntilde;ar que alguno se enamore. La mujer se sent&oacute; frente al espejo. Un hombre la abraza por la espalda, ella dice algo que el muro ya no oye regado en pedacitos h&uacute;medos sobre el piso, vean, con s&oacute;lo escuchar una palabra.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 11 Sep 2009 21:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>BUENAS NOCHES, de Ezequiel Wajncer (BsAs)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/070701-buenas-noches-de-ezequiel-wajncer-bsas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/070701-buenas-noches-de-ezequiel-wajncer-bsas-.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-AR; mso-bidi-font-size: 10.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"></span></span></h1><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt; line-height: 150%; mso-ansi-language: ES-AR; mso-bidi-font-size: 10.0pt;"><span style="font-family: Times New Roman;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; </span>Las irregularidades del sue&ntilde;o son usuales en este mundo moderno que nos ha tocado en suerte. Acaso sea el insomnio la afecci&oacute;n m&aacute;s frecuente. Lo siguen, en el orden de alteraciones, las pesadillas recurrentes, el dormir discontinuado, los ronquidos de oso (esta &uacute;ltima es particularmente molesta, sobre todo, para el/la compa&ntilde;ero/a de cama). Sin embargo, existe una anormalidad a la cual se la suele obviar por extra&ntilde;a, por excepcional. Es exactamente la contracara del insomnio. A saber: lo opuesto a no poder dormir no es dormir, sino no lograr despertar. As&iacute; hay enfermos que ya hace a&ntilde;os que duermen ininterrumpidamente. De hecho, se supo despu&eacute;s por personas que alcanzaron la vigilia y fueron dados de alta, hay sujetos que, durante largos per&iacute;odos de tiempo, viven toda una vida on&iacute;rica como si fuese la real. Es probable que, en este momento, est&eacute;n so&ntilde;ando que son pr&iacute;ncipes en busca de la princesa encantada, cazadores de fortunas en una selva inh&oacute;spita de Centroam&eacute;rica o, quiz&aacute;s, incidentales lectores de un relato titulado &ldquo;Buenas noches&rdquo;.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 07 Jul 2009 20:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>INSTRUCCIONES PARA LLORAR, de Julio Cort&#xE1;zar</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/070102-instrucciones-para-llorar-de-julio-cortazar.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/070102-instrucciones-para-llorar-de-julio-cortazar.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #800000;">Dejando de lado los motivos, ateng&aacute;monos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el esc&aacute;ndalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracci&oacute;n general del rostro y un sonido espasm&oacute;dico acompa&ntilde;ado de l&aacute;grimas y mocos, estos &uacute;ltimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena en&eacute;rgicamente. Para llorar, dirija la imaginaci&oacute;n hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contra&iacute;do el h&aacute;bito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapar&aacute; con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los ni&ntilde;os llorar&aacute;n con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rinc&oacute;n del cuarto. Duraci&oacute;n media del llanto, tres minutos.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2009 22:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>TANGO DEL LOBO, de Eugenio Mandrini (BsAs)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/070101-tango-del-lobo-de-eugenio-mandrini-bsas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/070101-tango-del-lobo-de-eugenio-mandrini-bsas-.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="color: #000099;"><span style="color: #ffffff;">....<br /></span>Primero falt&oacute; a la cita la ni&ntilde;a de la caperuza roja.<br />Despu&eacute;s, un eclipse oscureci&oacute; la luna y debi&oacute; morderse el aullido.<br />Por &uacute;ltimo, la manada lo declar&oacute; nada feroz, por esas gotas de soledad que le apagaban los ojos, y fue desalojado del bosque.<br />Hoy lame zapatos en la ciudad y en invierno busca el abrigo del sol como una abuela. </span></p>]]></description><pubDate>Wed, 01 Jul 2009 22:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>RORSCHACH, de H&#xE9;ctor Faga (BsAs)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/060201-rorschach-de-hector-faga-bsas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/060201-rorschach-de-hector-faga-bsas-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 150%;">&nbsp;</p><p class="MsoHeader" style="margin: 0cm 0cm 6pt; line-height: 150%; text-align: justify; tab-stops: 35.4pt;"><span style="font-family: "><span style="font-family: arial,helvetica,sans-serif;"><strong>La mancha sobre el papel parec&iacute;a adoptar figuras diversas, cambiantes, alternadas. Un segundo antes s&oacute;lo era una visi&oacute;n informe en su retina. Un instante despu&eacute;s, asombrosamente se hab&iacute;a convertido en un pensamiento regurgitado, en un recuerdo impreso en el agua de las l&aacute;grimas, en un acto fallido de la conciencia. Tom&oacute; el papel, filoso en su filoso borde, y lo apoy&oacute; sobre su cuello, all&iacute; donde la yugular pugnaba por sobresalir bajo la piel. Un solo movimiento y, al instante, el dibujo se ti&ntilde;&oacute; de un intenso rojo oscuro.</strong></span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 02 Jun 2009 07:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>HUIR, de Rolando Revagliatti (BsAs)</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/052101-huir-de-rolando-revagliatti-bsas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/052101-huir-de-rolando-revagliatti-bsas-.php</guid><description><![CDATA[<p class="titulo" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left;" align="left"><span style="font-size: 10pt; color: windowtext; font-family: Arial;"><strong></strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 14.2pt; line-height: 14pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 14.2pt; line-height: 14pt;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 14.2pt; line-height: 14pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;">Claro que pens&oacute; en huir, harta de padecer la torpeza de los golpes de esa especie de marido col&eacute;rico, de p&eacute;simo vino y borbotones de sevicia. Tambi&eacute;n pens&oacute; en huir cuando su hijo cayera muerto por una bala <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perdida</em>, entre los cohetes y petardos detonados por los chicos y adultos del barrio, despu&eacute;s de transcurridos veinte minutos del a&ntilde;o nuevo.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 14.2pt; line-height: 14pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;">Pens&oacute;. Hasta que dej&oacute; de hacerlo. Despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os la vieja sigue, loca, let&aacute;rgica. </span><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: EN-US;">Sigue huyendo.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 21 May 2009 16:57:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL TR&#xCD;O DE ORT&#xDA;ZAR, de Andrea Rivero</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/033102-el-trio-de-ortuzar-de-andrea-rivero.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/033102-el-trio-de-ortuzar-de-andrea-rivero.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoTitle" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; text-decoration: none; text-underline: none;"><strong><span style="text-decoration: underline;"></span></strong></span></p><p class="MsoTitle" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; text-decoration: none; text-underline: none;"><strong><span style="text-decoration: underline;"></span></strong></span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;"><span style="font-family: Arial;">El tr&iacute;o de Ort&uacute;zar era famoso porque con sus fechor&iacute;as ten&iacute;a asombrado a<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>todo el barrio. Ulises, el mayor pero el menor en estatura, era conocido por su habilidad para sorprender ancianas y robarles el bast&oacute;n. Ten&iacute;a una colecci&oacute;n de quinientos que poblaban las paredes de su casa, desde los m&aacute;s humildes hasta los m&aacute;s distinguidos de buenas maderas, y aun con mango de marfil.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Rigoberto, el mediano, apodado &ldquo;Medio Pelo&rdquo;, era un as en la sustracci&oacute;n de pelucas y peluquines. Su t&eacute;cnica era simple: desde su balc&oacute;n dejaba caer una tanza con un anzuelo en el extremo, y se sentaba a esperar a la v&iacute;ctima. Ten&iacute;a muestras de todos los colores y largos, unos trescientos sesenta postizos, y estaba a un paso de lograr su objetivo, usar uno distinto cada d&iacute;a del a&ntilde;o. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Reinaldo, el peque&ntilde;o, era un experto en el hurto de medibachas, nadie sab&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a logrado conseguir m&aacute;s de doscientas. Algunas chusmas del barrio comentaban que en realidad las compraba y se pavoneaba diciendo que se las quitaba a se&ntilde;oritas desprevenidas; otras, m&aacute;s chusmas a&uacute;n, le hab&iacute;an hecho fama de gran seductor. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Pero este tr&iacute;o ten&iacute;a un cuatro integrante, siniestro como pocos, era Malaqu&iacute;as, el terror de Villa Ort&uacute;zar, lo apodaban &ldquo;Diente Flojo&rdquo;. En principio no se lo asociaba a la mentada banda de maleantes, pero varias chismosas del barrio lo vieron m&aacute;s de una vez junto a Ulises, Reinaldo y Rigoberto. Su afici&oacute;n era timar a pobres nonagenarios y quitarles sus pr&oacute;tesis dentales. Se paraba en una esquina como si estuviese esperando a alguien y cuando un vejete se acercaba, con una destreza propia de malabarista, atravesaba su pie y el pobre abuelo trastabillaba; cuando abr&iacute;a la boca para gritar, Malaqu&iacute;as le arrebataba la dentadura y sal&iacute;a corriendo. </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Una tarde de mayo el barrio recuper&oacute; la paz, el tr&iacute;o de Villa Ort&uacute;zar fue a la c&aacute;rcel, y los vecinos ya no sufrieron la p&eacute;rdida de sus bastones, pelucas o medibachas. Pero el temible Malaqu&iacute;as nunca pudo ser apresado. Y as&iacute; naci&oacute; su leyenda.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></p>]]></description><pubDate>Tue, 31 Mar 2009 19:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA LLEGADA DEL TREN, de Marta Dulce</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/033103-la-llegada-del-tren-de-marta-dulce.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/033103-la-llegada-del-tren-de-marta-dulce.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Arial;"></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Miguel esperaba&nbsp;sentado en el banco del and&eacute;n c<span style="font-family: Arial;">on los ojos cansados</span>. Mientras ve&iacute;a pasar&nbsp;los trenes reten&iacute;a con fuerza y esperanza las palabras de su madre. </span><span style="font-family: Arial;">Antes de partir, con su &uacute;ltimo aliento, le hab&iacute;a dicho: &ldquo;Miguel, el camino a la felicidad pasa por &uacute;nica vez como un tren, s&oacute;lo hay que estar atento y saber cu&aacute;l elegir.&rdquo;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Desde ese entonces, Miguel recorri&oacute; un sinf&iacute;n de estaciones. No quer&iacute;a perder la oportunidad.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Ve&iacute;a&nbsp;correr a tanta gente subiendo a vagones de cientos de formaciones que pasaban una y otra vez durante el d&iacute;a y la noche. Estaba atento a los destinos. Ten&iacute;a la&nbsp;plena seguridad de que ninguno llevaba el cartel esperado.</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">Despu&eacute;s de largas jornadas de desvelo, el sue&ntilde;o lo tumb&oacute; en&nbsp;un banco. Acurrucado bajo su campera de <em>jean,</em> sinti&oacute; que unos brazos lo alzaban. El hambre y el agotamiento le impidieron despertarse. Entre sue&ntilde;os, percibi&oacute; que lo mov&iacute;an. El calor de un banco diferente lo cobij&oacute;. Dorm&iacute;a tranquilo, arrullado por el vaiv&eacute;n del vag&oacute;n que recorr&iacute;a tierras para &eacute;l desconocidas. So&ntilde;&oacute; que por fin hab&iacute;a llegado el tren de sus sue&ntilde;os. </span><span style="font-family: Arial;">Al despertar,&nbsp;se encontr&oacute; con los ojos de su madre y ya no pudo elegir.&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 31 Mar 2009 19:23:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL PU&#xD1;AL, de Jorge Luis Borges</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/032501-el-punal-de-jorge-luis-borges.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/032501-el-punal-de-jorge-luis-borges.php</guid><description><![CDATA[<blockquote>&nbsp;</blockquote><p><span style="font-family: Verdana,Arial,Helvetica,Sans-serif;"><strong><span style="font-size: x-small;">En&nbsp;un caj&oacute;n hay un pu&ntilde;al. <br />Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Meli&aacute;n Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano. <br />Quienes lo ven tienen que jugar un rato con &eacute;l; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empu&ntilde;adura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisi&oacute;n en la vaina. <br />Otra cosa quiere el pu&ntilde;al. <br />Es m&aacute;s que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de alg&uacute;n modo eterno, el pu&ntilde;al que anoche mat&oacute; un hombre en Tacuaremb&oacute; y los pu&ntilde;ales que mataron a C&eacute;sar. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre. <br />En un caj&oacute;n del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sue&ntilde;a el pu&ntilde;al con su sencillo sue&ntilde;o de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres. <br />A veces me da l&aacute;stima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los a&ntilde;os pasan, in&uacute;tiles. </span></strong></span></p>]]></description><pubDate>Wed, 25 Mar 2009 21:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>EQU&#xCD;VOCO, de Ricardo Rubio</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/031101-equivoco-de-ricardo-rubio.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/031101-equivoco-de-ricardo-rubio.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Arial;"></span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;">El ronco Juan se avergonzaba de ser pobre pero no de ser analfabeto. A trav&eacute;s del vidrio le llegaban los fantasmas de la calle. &ldquo;No son m&iacute;os&rdquo;, pensaba. Las cosas le pasaban a &eacute;l pero el mundo era de los otros. Ansiaba las monedas que podr&iacute;an brindarle la feliz antifaz que los dem&aacute;s ten&iacute;an repartida en ropa, ruedas, jardines y mujeres con pesta&ntilde;as. Ignoraba la herencia, la cuna, la religi&oacute;n y el desfalco. Nada sab&iacute;a de tramoyas ni de trueques ni de trampas. S&oacute;lo limpiaba el vidrio, &aacute;tono y at&oacute;nito, ante el tumulto que llenaba la calle, cuando dio al traste con los trastos y cay&oacute; sobre la alfombra costosa. Al esc&aacute;ndalo acudi&oacute; una sonrisa soberbia que lo mir&oacute; con el desprecio absurdo de la distancia. &Eacute;l lo vio verlo de ese modo, desde tan lejos, desde tan arriba. El trapo trenzado trep&oacute; a la garganta del jefe que, a pesar de sus gravosos gestos, respiraba como todos, gem&iacute;a como todos y era capaz de expirar como cualquiera. Hundido a la altura de sus deseos ech&oacute; mano a la ropa del ca&iacute;do, a las llaves de su coche, al reloj de su apariencia y a la tentaci&oacute;n brillante de sus monedas. Subi&oacute; al Audi sinti&eacute;ndose otro y parti&oacute; hacia las calles llevado por el disparate de su trastorno. Hundido en la butaca, colgado de la cuerda del nuevo reloj, bebi&oacute; la copa del consuelo con un estupor heroico parecido al plante de un palomo en celo. Se detuvo en un burdel, farole&oacute; ante la matrona y pag&oacute; por la mejor. La madama not&oacute; su impronta falaz, el burdo histrionismo in&uacute;til, la vana transformaci&oacute;n de una m&aacute;scara por otra m&aacute;s cara, la absurda ocupaci&oacute;n de lo inalcanzable; pero las monedas pagaron la fingida simpat&iacute;a ante el que fing&iacute;a ser otro. Al rato, Juan sali&oacute; escurrido, satisfecho, ancho, y regres&oacute; al edificio. Trep&oacute; la escalera y termin&oacute; con el vidrio. Todo se hizo azul al llegar los agentes, ansiosos por ordenar el desorden. Los hombres de ley lo miraron con hambre de justicia, con sed de sangre, con ambiciones de ascenso. Baj&oacute; la escalera, solt&oacute; el trapo y mir&oacute; al jefe que a&uacute;n se restregaba la garganta. Empotrado en la gatera de su destino, al ronco Juan lo &uacute;nico que lo avergonzaba era la pobreza. </span></p>]]></description><pubDate>Wed, 11 Mar 2009 08:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>DEL OESTE, de H&#xE9;ctor Hugo Donvito</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/012701-del-oeste-de-hector-hugo-donvito.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/012701-del-oeste-de-hector-hugo-donvito.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoTitle" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>Exacta mente a las siete horas sale el ex preso del Oeste desde la esta<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>ci&oacute;n </span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>Villa Luro rumbo a Mercedes. Estuvo dete nido m&aacute;s de lo debido de bido a una falla t&eacute;cnica.</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>En la cuidad de Mercedes esperan ansiosos al ex<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>preso del Oeste unos treinta se<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>cuaces, cuyos trabajos de penden de &eacute;l.</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>&nbsp;</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>En el noticiero informan que: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La falla t&eacute;cnica se debi&oacute; a la decisi&oacute;n del juez Fachenda qui&eacute;n fall&oacute; en su contra.</em></span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>El ex preso Jaime del Oeste acaba de recobrar la libertad luego de diez a&ntilde;os de prisi&oacute;n.</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span><span style="mso-tab-count: 5;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;"></span></em></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>A Jaime lo con<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>suela pensar que el plan estudiado para ejecutar con los treinta com pinches es per fecto.</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>En la c&aacute;rcel, Jaime tuvo tiempo de ma<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>quinar la estrategia y de enve<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>jecer diez a&ntilde;os, los que agudizaron su renguera.</span></p><p class="MsoBodyText" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span>Jaime tiene la mente completa mente abarrotada con su plan, mientras los secuaces lo esperan en Mercedes Benz, Jaime se repite a s&iacute; mismo una y otra vez: -El plan es perfecto, no come ter&eacute; el mismo error que me llev&oacute; a la c&aacute;rcel, cuando amenac&eacute; con un re volver al cajero del banco: -&iexcl;Si no te lleno de plomo antes de que venga la guita, dame toda la cana!</span></p>]]></description><pubDate>Tue, 27 Jan 2009 21:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>SUE&#xD1;O, de Mariel Florentino</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2009/011901-sueno-de-mariel-florentino.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2009/011901-sueno-de-mariel-florentino.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;">Un encuentro furtivo, ininmaginado; como escenario, la caricia de las olas y el reflejo del sol sobre la arena. Su presencia ten&iacute;a el h&aacute;lito del pasado y el dulce recuerdo de una juventud perdida. Estir&oacute; sus brazos y sus manos no se encontraron. Sus palabras fueron arrastradas por la suave brisa. Mir&oacute; hacia los acantilados y vio desaparecer una sombra escurridiza... El sue&ntilde;o se esfumaba y se hallaba nuevamente ante el misterio de la soledad.</span></strong></p>]]></description><pubDate>Mon, 19 Jan 2009 04:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA ESPERA, de Marta Dulce</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2008/110101-la-espera-de-marta-dulce.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2008/110101-la-espera-de-marta-dulce.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: Arial;"></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-family: Arial;"><span style="text-decoration: none;"></span></span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Arial;">Por fin el caf&eacute; caliente soseg&oacute; los resabios de mi nerviosismo. </span><span style="font-family: Arial;">Estaba en el palier de la entrada esperando a Juan para ir al cine. Se hac&iacute;a tarde y estaba intranquila. </span><span style="font-family: Arial;">La llegada del patrullero me distrajo. </span><span style="font-family: Arial;">El oficial no encontr&oacute; en el edificio mejor testigo que yo, la &uacute;nica a la vista que no tuviera relaci&oacute;n supuesta con el occiso. No hubo forma de escapar, hab&iacute;a que labrar el acta en el 5&ordm; A donde viv&iacute;a Mariela, conocida en el barrio por brindar servicios personales a bajo costo.</span></span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>&mdash;No es necesario que pase. Puede permanecer en la puerta &ndash;indic&oacute; el oficial.</strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>El panel divisorio dejaba entrever una silueta m&oacute;rbida e insinuante. Por&nbsp;motivo desconocido hab&iacute;a&nbsp;dejado esta vida, o alguien hizo&nbsp;que la dejara.</strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>Asent&iacute;, sin pensar cada descripci&oacute;n enumerada por el sargento. Estaba p&aacute;lida y me temblaban las piernas.</strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>&mdash;&iquest;Falta mucho? &ndash;pregunt&eacute;,&nbsp;rechazando el olor que dudo que&nbsp;alg&uacute;n d&iacute;a pueda olvidar.</strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>&mdash;No, ya termino. Firma el acta y se puede retirar.</strong></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;"><span style="font-family: Arial;">Sin querer, mov&iacute; la puerta y se abri&oacute;. La silueta en el piso se hizo rostro. Perd&iacute; la conciencia. </span><span style="font-family: Arial;">Reci&eacute;n reaccion&eacute; en el corredor, sacudida por el alcohol&nbsp;del pa&ntilde;uelo del portero. </span><span style="font-family: Arial;">Me acompa&ntilde;aron hasta el bar de la esquina, me sirvieron un cognac ordinario y, cuando se cercioraron de mi equilibrio, el oficial y el portero se fueron.</span></span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial;"><strong><span style="font-size: medium;">Qued&eacute; con la taza de otro caf&eacute; caliente y en mis ojos la imagen del rostro de Juan, p&aacute;lido, tieso, clav&aacute;ndome con su desnudez p&eacute;rfida lo in&uacute;til de la espera.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></strong></span></p>]]></description><pubDate>Sat, 01 Nov 2008 20:04:00 +0000</pubDate></item><item><title>UNA NOCHE EN LA BIBLIOTECA, de Hern&#xE1;n Salvarezza</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2008/100604-una-noche-en-la-biblioteca-de-hernan-salvarezza.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2008/100604-una-noche-en-la-biblioteca-de-hernan-salvarezza.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormalCxSpFirst" style="margin: 0cm 42.55pt 0pt 21.25pt; text-indent: 14.2pt; line-height: normal; mso-add-space: auto;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Arial;">&nbsp;</span></strong></p><p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="margin: 0cm 42.55pt 0pt 21.25pt; text-indent: 14.2pt; line-height: normal; text-align: justify; mso-add-space: auto;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>Le&iacute;a un texto de geograf&iacute;a en la biblioteca nacional un s&aacute;bado de primavera pasada la medianoche. Lo apasionaban las enciclopedias de Richard Hugget y David Morney; tambi&eacute;n disfrutaba de la historia mundial seg&uacute;n la entend&iacute;a Nicanor Xul.</strong></span></p><p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="margin: 0cm 42.55pt 0pt 21.25pt; text-indent: 14.2pt; line-height: normal; text-align: justify; mso-add-space: auto;"><span style="font-family: Arial;"><strong><span style="font-size: medium;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Mientras estudiaba la Patagonia Argentina escuch&oacute; un murmullo que no pudo identificar, acaso una voz interior o el rugido lejano de un tigre. </span></strong></span></p><p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="margin: 0cm 42.45pt 0pt 21.3pt; text-indent: 14.1pt; line-height: normal; text-align: justify; mso-add-space: auto;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>Sigui&oacute; el vasto sonido hasta llegar al fondo del sal&oacute;n y fatig&oacute; la escalera caracol hasta la buhardilla. Adentro, un escritorio, un sill&oacute;n de cuero <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>y un viejo ba&uacute;l sin tapa que conten&iacute;a un libro forrado con gamuza azulada.</strong></span></p><p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="margin: 0cm 42.45pt 0pt 21.3pt; text-indent: 14.1pt; line-height: normal; text-align: justify; mso-add-space: auto;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>Pas&oacute; algunas p&aacute;ginas apurado por descubrir el contenido del volumen.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>La &uacute;ltima vez que hab&iacute;a sentido esa emoci&oacute;n por un libro, le&iacute;a la Odisea de Homero que primero perteneci&oacute; a los Griegos y despu&eacute;s a todos los pueblos. </strong></span></p><p class="MsoNormalCxSpMiddle" style="margin: 0cm 42.45pt 0pt 21.3pt; text-indent: 14.1pt; line-height: normal; text-align: justify; mso-add-space: auto;"><span style="font-size: medium; font-family: Arial;"><strong>Las primeras hojas le revelaron sus pasos in&iacute;ciales en las letras y los precedentes de los vol&uacute;menes que vendr&iacute;an. En el segundo canon encontr&oacute; su actualidad, reflejada sin secretos. En el tercero se encontr&oacute; a s&iacute; mismo, convertido en tigre y en su eterna b&uacute;squeda del oro. <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Tambi&eacute;n le mostr&oacute; su destino inevitable y su incre&iacute;ble final. Ser&iacute;a tan solo un ciego escritor de cuentos llamado Borges. </strong></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 06 Oct 2008 21:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA RAZ&#xD3;N, de H&#xE9;ctor Faga</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2008/100603-la-razon-de-hector-faga.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2008/100603-la-razon-de-hector-faga.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-style: normal; font-family: "></span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-style: normal; font-family: "></span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-style: normal; font-family: ">&nbsp;</span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-style: normal; font-family: "><strong><span style="font-size: medium;">Era a&uacute;n un ni&ntilde;o cuando supo que ten&iacute;a ese don que lo hac&iacute;a diferente de los dem&aacute;s. Ve&iacute;a una persona y sab&iacute;a de inmediato cu&aacute;l era el estado de &aacute;nimo de ella. Tal vez su percepci&oacute;n estaba dada por el aura que sus ojos reconoc&iacute;an alrededor del cuerpo o quiz&aacute; por los olores que llegaban a los pelos t&aacute;ctiles de su nariz o por los sonidos que sus o&iacute;dos llanos decodificaban en mil mensajes que s&oacute;lo &eacute;l comprend&iacute;a. Lo cierto es que nada le estaba vedado a su conocimiento. Pero la carga de aprehender a los dem&aacute;s como reci&eacute;n nacidos, sin m&aacute;cula ni ropa que los ocultara, excedi&oacute; su capacidad de absorci&oacute;n. Entonces, ceg&oacute; sus ojos, emascul&oacute; sus o&iacute;dos, tapon&oacute; para siempre su olfato. Y fue feliz.</span></strong></span></p>]]></description><pubDate>Mon, 06 Oct 2008 21:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>OBRA MAESTRA, de Jos&#xE9; Junco Ezquerra</title><link>https://minicuentos.blogia.com/2008/100601-obra-maestra-de-jose-junco-ezquerra.php</link><guid isPermaLink="true">https://minicuentos.blogia.com/2008/100601-obra-maestra-de-jose-junco-ezquerra.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;">&nbsp;</p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;">Su &uacute;nica obsesi&oacute;n consist&iacute;a en retratar el aut&eacute;ntico rostro de la muerte. Cuando comprob&oacute; c&oacute;mo &eacute;sta de iba apoderando de su cuerpo, cogi&oacute; la c&aacute;mara digital y empez&oacute; fotografiarse a s&iacute; mismo.</span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;">Ya empezaba<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>vislumbrar la silueta de la parca, y se prepar&oacute; para el disparo final. Justo en ese instante, sus dedos inertes se desembarazaron de la m&aacute;quina que cay&oacute; estrepitosamente al suelo rompi&eacute;ndose en mil pedazos. Detr&aacute;s sigui&oacute; el estruendo provocado por su propio cuerpo.</span></strong></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><strong><span style="font-size: medium;">Cuando el juez se present&oacute; en la casa para ordenar el levantamiento del cad&aacute;ver, comprob&oacute;, sorprendido, c&oacute;mo aquel hombre ten&iacute;a los ojos de distinto color: intenso negro azabache el derecho, azul casi transparente el otro.</span></strong></p>]]></description><pubDate>Mon, 06 Oct 2008 20:06:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
